Mi socio proviene de una familia cafetera y conoce de primera mano ese dolor de cabeza diario: liquidar jornales a mano, sumar kilos recolectados y lidiar con cuentas interminables al final de la jornada. Por eso decidimos unir fuerzas y crear una solución definitiva.
Desarrollamos una plataforma web capaz de operar en tiempo real y tolerar la conexión intermitente del campo, superando de raíz la barrera de conectividad que frena a tantas fincas. Al ser 100% web, corre en cualquier dispositivo y permite registrar al instante cada labor y a la persona que la ejecuta, haciendo de la liquidación un proceso rápido y transparente.
Durante el desarrollo descubrimos necesidades críticas que ningún software tradicional resuelve: el control ágil de préstamos, la geolocalización de lotes con exportación directa a archivos .KML y un módulo estricto para gestionar la alimentación de los trabajadores. Este último punto cerró una fuga de dinero silenciosa pero enorme: el descontrol en los comedores donde se entregaban platos sin verificar si la persona realmente había trabajado. Convertimos un problema histórico del campo en una herramienta moderna, robusta y hecha a la medida del productor.